¿Quién pasea hoy al lobo?
 



  Cuando Iván decidió adoptar un cachorro de lobo y llevárselo a vivir con él y su hija a la ciudad, su vida cambió por completo. Y no para mejor precisamente, al menos en cuanto a comodidades: su apartamento ha conocido días mejores, el sueldo se le va en carne, y su tiempo libre en interminables caminatas. Pero ni se le pasa por la cabeza deshacerse de él: a cambio de tantos sacrificios le da… Bueno, no sabe exactamente lo que le da, pero sabe que no lo ha encontrado en otros seres humanos.


  Iván Lébedev cuenta que le gustan más los lobos que las personas y que un día improvisadamente decidió adoptar a Sieri ('Gris', en español). Sieri aún es un lobo joven, pero en un año ya habrá crecido hasta convertirse en adulto, para entonces Iván espera reunir el dinero necesario para poder comprar una casa en el campo.


  Pero, mientras tanto, Lébedev vive en un pequeño apartamento en la ciudad de Volgogrado junto a su hija y dos perros. Recientemente, el protagonista de este programa se convirtió en bloguero y a través de las redes sociales cuenta sus vivencias con el lobo.


  Iván solía cazar y un día le ofrecieron un lobezno para usarlo como parte del entrenamiento de sus perros de caza. "Había ido a visitar a un amigo, me llamaron para decirme que habían encontrado una madriguera con una camada de lobeznos, me ofrecieron uno de los cachorros, iban a sacrificar a los demás y, dada la situaciónm me propuse adoptar a uno de ellos", recuerda.


  Pese a que no le gusta la gente, Lébedev trabaja en una residencia para personas de avanzada edad y ayuda a sus inquilinos con fisioterapias. "Supongo que se combina mi aversión hacia las personas con mi deseo de ser útil" para la sociedad, opina.


  Sin embargo, Alexandra, hija de Iván, no está contenta por las condiciones en las que viven, pero tampoco puede obligar a su padre a deshacerse de Sieri porque lo considera un miembro más de la familia. Lébedev destina buena parte de sus ingresos a la alimentación del lobo y casi todos los meses tiene que arreglárselo para llegar a fin de mes. Aun así, asevera que no se imagina su vida sin el animal.